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22 dic. 2010

Primera palabra

Yo estoy siendo partícipe del descubrimiento del habla; esa necesidad de amar en mínimas porciones, esa loca atracción a formar la historia de mis labios por tu cuerpo y cada lunar que contienes en él. Mi hermosa bóveda celeste, constelada de secretos e imágenes que carecen de un nombre, que sólo por ser tuyos se asemejan al amor.


En la cordura de mi habla he meditado cuál podría ser la primera palabra, cuál marcará la historia de manera tan indirecta que sólo pronunciarla nos recuerde a la nada y se asemeje al silencio de manera tan brutal que conquiste nuestras horas de sueño; sería algo muy parecido a decir adiós o quizá anhelarlo. Otra opción sería el decir hola, pero su papel estelar al inicio de cada oración le robaría gran parte de su esencia. Así qué… hola y adiós quedarán descartados por el posible exceso de uso.
Otra opción podría ser Dios: “ser supremo, hacedor del universo”. La verdad, yo no necesite más dioses qué el que creó a mi padre y todo nuestro entorno. Yo he sido aquél que ha creado su mundo, he creado mi historia y también la tuya. Los locos que no saben qué son las palabras nunca han creído posible “eso” de hilar palabras al ser amado.
¡Qué torpes e ilusos! Tú y yo hemos encontrado cada noche la manera de amarnos, a distancia o en secreto, o como mejor nos pinte la noche; si una luna llena cuelga del filo de la ventana, lanzamos un conjuro a nuestra mala rutina de espera y nos vemos hasta que el alba cae sobre nuestros párpados. Cuando la noche pinta silencio, dibujas el mejor beso sobre mis labios, tus manos temblorosas hacen el trazo maltrecho de la caricia anhelada; pero si la noche es sólo noche, no nos queda más remedio que suspirar ante el contorno que mis brazos trazan ante tu imagen y así vamos creando nuestra manera de decir amor.

Quizá la mejor palabra que deba salir de nuestros labios tendría que ser hombre, pero tal como lo es el hombre supongo que se quedaría escondida en el limbo de los labios, no pretendería llegar al caracol de verdad que todos llevamos como estandarte de una emoción ilusoria a nuestro cuarto sentido. ¡Patético, lo sé, lo sé! ¡Es patética la sumatoria de todos nuestros temores!
Siguiendo por el camino intricado de cuál será la mejor o peor. Tengo que aclarar que la peor palabra en pronunciarse es la que se desconoce; la que se pronuncia con todo el gesto de seguridad y justo en la punta de la conciencia (por más que se desee recordarla) se carece de la moral suficiente para rebuscar en nuestro pequeño archivo su significado, sin embargo sale de nuestra boca, rebota en la punta de nuestra conciencia y llega hasta el oído interlocutor para correr como tinta indeleble sobre su aparato auditivo llenándolo de esa horrible mancha que es la ignorancia, lo peor es irla “presumiendo”.

¡No pronunciar más palabras desconocidas, por simple decencia!
Entre las mil palabras que mis manos han imaginado. Despertar, odiar, y silencio. Son, sin duda, las peores a mí gusto. Carecen de belleza; sus sílabas tónicas no son tan fuertes como tu gesto de enojo, y sus sílabas átonas son nada encantadoras o dulces ante tu mueca a la hora de dormir.
¡Es cierto, para mí la mejor palabra que se pueda decir es: tú! Sin tanto tabú, sin ninguna regla. Sin mayor compromiso que el de darte un beso lleno de acentos, o sin ellos; eso no lo hará especial.
Para ti, la mejor palabra imaginada ante el tiempo regalado en mi primer hola, sería mi nombre. ¿Sabes lo complicado que resulta inventar una palabra? y más aún, ¿sabes lo complicado que resulta para mí darle ese sentido nuevo a las palabras que cuelgan de ti?

Son sólo letras… sí, son sólo letras. Es la combinación de una imagen, de un aroma, de un algo ante un alguien. Tu nombre es la espera nocturna o el tiempo perdido.

¿Quién carajos decidió que tiene que haber una primera palabra? Si llegasen a preguntarme cuál será la mejor. Diré que tú. Pero sólo tú sabrás bien el por qué y no necesitaremos de mayor formalismo ante el nombre.

Escribir una nota

1. Desnúdate ante ti. No temas por ninguna idea que ande rondando por tu cabeza. Ni la creas una babosada, por muy mala que sea. Tú convéncete de todo lo contrario.

2. Consulta a tus manos si quieren escribir/teclear o garabatear ideas en cualquier objeto, hasta las bancas de la escuela son un buen lienzo para escribir.

3. Considera el tiempo en que tardas en romper la barrera de "hoy sí hablaré" para que al otro día ya tengas un aproximado de tiempo y no pierdas más al próximo día.

4. Ponle fin a tu pereza y sin más ni menos deja que tu espíritu poético llene de pseudo-magia tu mirada

5. Mentalízate para cualquier discurso que salga de ti. Cualquiera. No será tan malo.

6. Evita a toda costa las cursilerías, las confesiones de mal gusto -Rufina, tás re boonita- y demás artilugios "encantadores", que de encantadores ni las faldas tienen. Di las cosas como son, es más fácil hacerlo de esta manera.

7. No caigas en el cliché de sentarte en algún rincón de casa o en alguna cafetería “bohemia” clásicas por su iluminación tenue, un cigarrillo, una taza de café -sin azúcar- y los anteojos a media vista...

8. No llenes de preámbulos tu cabeza. Sólo llega ante el papel desnudo, y ponle las mejores prendas para ese día; claro, considera las cuestiones climatológicas, las musicales, las teóricas, las físicas...El todo hace un algo.

9. No vayas de mano en mano dándoles a todos tus conocidos el resultado de tal experimento; sólo a los cercanos, a los que tú creas cercanos; si son lo suficientemente cercanos considerarán este -sííí, este texto- como el peor.
                      No me excusaré; acepto que tanta regla hará que el texto que sea escrito siguiendo estos pasos sea algo digno de ser escondido en algún baúl.

10. Olvida esos nueve pasos. Sólo escribe.

22 nov. 2010

Renata Speretti

De Renata Speretti y su suicidio

Como la caída fue mucho más rápido a lo planeado Renata Speretti sólo pudo contemplar la caída de su cuerpo dentro del sueño, anhelar tomar una última taza de café y darle un último respiro al día que con este movimiento buscado por tantas noches por fin acabaría.

Dentro del sueño Reneta Speretti caminaría cuesta arriba las pocas escaleras que le daban un poco de sentido arquitectónico al edificio donde ha habitado por un tiempo relativamente corto. Su cuerpo temblará un poco al sentir el frío de la noche recorrerle la espalda semidesnuda y la piel de sus pechos sentirá de inmediato la nueva sensación de luchar de manera directa contra la gravedad sin ningún alambre que puedan ser un poco sutil en la batalla que -todo indica- perderá.

Mi querida Renata derramará una pequeña lagrima que recorrerá la circunferencia de su mejilla izquierda mientras el pie derecho se eleva a la altura de su cintura y se posa firmemente sobre la barda llena de mierda de pájaros y escupitajo de los vecinos del edificio contiguo; la lagrima que se desprende de ojo derecho no querrá salir al sentir mayor debilidad y sin más miedos Renata Speretti subirá el otro pie a la barda, verá sus pies desnudos, sentirá como la brisa bohemia recorre sus piernas y de manera casi automática recordará la voz del poeta que la puso en este infierno...


Voces, voces, voces... el calor sofocante, el reloj despertador estará vibrando sobre la repisa que está a su lado. Renata Speretti abrirá los ojos con un gesto de sorpresa y alivio al descubrir que no ha pisado mierda de pájaro; la caída que sintió fue sólo un sueño...

Al momento de apagar el despertador verá el libro que el seudo-poeta dejó firmado y con una selección "especial para ti, mi rayito de sol encapsulado en el recuerdo de un beso" (sí, sí, era ridículo Y cursi el dichoso señor poeta...)
¡Pobre Renata Speretti! Ahora entiende por qué la terrible pesadilla si es que le estaba leyendo a Paulo Coelho y toda la serie de libros de superación personal!

1 nov. 2010

Vitrina

I
Miro a través de la vitrina atestada de recuerdos,
tus ojos brillaban bajo aquella luna,
la brisa de tus palabras mojaron mis mejillas.
  
II
Sorbo café a sorbos,
miro a través de la imagen hecha añicos
el espejo colgando de la luna.
Extraño vagamente.

III
Tiempo de partir,
dejar mi nombre en la arena
que el mar me borre.

 IV
Tu imagen
dijo:
¡ adiós!
  
V
¡Adiós!


17 oct. 2010

Cocina y mamá

Tal como decía mi madre cada que yo acercaba una sillita a la estufa y me ponía un mandilito igual de pequeño que mi cuerpo e inocencia: "gobierna con total dictadura sobre el fuego". Tenía que cuidar de no cortarme, de no quemarme, de no usar los condimentos equivocados en las ensaladas que mi madre me ordenaba preparar, según esto porque son mil veces más fáciles de preparar... TODO EN LA COCINA ES COMPLEJO.

Les hablaré de mi madre. Mujer bizarra y complicada, siempre con dolor de manos; ella hacía de todo en la cocina, dictaba recetas a las muchachitas de alcurnia que se acercaban a casa para aprender a cocinar y enamorar a sus posibles esposos; regañaba a mis hermanos y a mí con cuchillo en mano (no había peor regaño que ese, ni el de papá tenía comparación alguna, él sólo nos veía feo y nos mandaba a la cama sin darnos un beso de buenas noches); también consolaba a sus ex alumnas cada que sus platillos no les salían tal como la receta decía y sus esposos iban a otras cocinas pa' ver como estaba el agua de sus tamales...(sólo para eso, ¡eh! No sean mal pensada por favor).

Mi madre, en la cosmogonía de su cocinita, llena de aromas, de procesos de metamorfosis, de añejamiento y sobre todo el de encapsulamiento de lágrimas... Mi madre, la mujer caderona, de voz ronca y fuerte, con el cabello siempre trenzado religiosamente en dos, con sus mandiles que le daban la completa autoridad en su covachita. Mi madre,  la mujer que adoraba al fuego con total devoción... Esa mujer vieja y sola que ahora pasa las tardes encantando a mis niñas con las historias que a ella la encantaron a la misma edad que mis hijas. Y dándoles el consejo siempre recordado en las cocinas de mi familia: "gobierna con total dictadura sobre el tixtle*".

*fuego

13 oct. 2010

¿Gusta una menta?

-A ver jóvenes, pónganme atención por favor, que la clase ya va a empezar… Rebeca no te duermas sin sueño, mejor espera a que sea de noche y puedas descansar mejor en tu cama, con tu pijama y en un lugar más cómodo que la banca de la escuela…

-Mire profesora, podría dormirme sin sueño, quedarme sin labios, pensar en cualquier idea vaga y civilizada llena de vacío, amar sin porqué, puedo ver el cielo sin saber qué es, puedo besar sin saber la razón exacta de tal movimiento mecánico que hace desvariar a tantas personas que terminan añorando tanto ese… ‘contacto’… que a final de cuentas es sólo la unión de los labios ajenos y propios por un lapso de tiempo determinado, traspasándose babas, gérmenes, ideas, imágenes, palabras mudas, temores, números telefónicos, canciones completas, qué digo canciones completas hay quienes se pueden pasar pegados por inercia tanto tiempo que hasta su respiración y los latidos terminan siendo uno…

¡Claro que puedo hacerlo! Y claro que puedo dormirme sin sueño, pensar en cualquier idea vaga y civilizada llena de vacío, amar sin porqué, puedo ver el cielo sin saber qué es, puedo besar sin saber la razón exacta de tal movimiento; todos lo hacemos, todos lo hacen, todos lo harán… Pero es que usted no termina de entender lo que es la vida y la muerte, menos si trae a la muerte en su boca ¿Mentas?

9 oct. 2010

Instructora



-Es que no sé bailar. ¿Cuántas veces tendré que decirlo?

-Sí sabes Bonita. Todo empieza con la música, un par de acordes contenidos en el cuerpo, bulerías en los pies, tango en el torso y cuello, jazz en las manos...

-¿Por qué tango en mi cuello?

-Porque así puedo decir que bebí tango de la espalda femenina… que me llenaron de caricias y jazz, que me enamoró una mujer con su melancolía al dar un paso y otro y otro y otro…

-¿Estás enferma?

-Sí. El juicio me ataca…

-¿El… juicio? ¿Problemas legales?

-No, las muelas del juicio…dolores de cabeza, molestar. Pero, no me cambies el tema… ¿Dices que no sabes bailar?

-No, no lo sé.

-¿Entonces… por qué eres instructora de baile?

-Para que las alumnas lleguen y me conquisten.

-¡Ah! ¿Y yo cómo voy?

-De maravilla, con el ‘Bonita’ me ganaste…

-¿Y mi discurso poético…no ayudó un poquito?

-No, tú tienes toda la pinta de hablar y hablar y hablar.

-Pero…Es que yo sé querer mejor con palabras, con letras entrelazadas a la música, con los acordes contenidos…

-Sí, por eso me vas a conquistar… Yo, música. Tú, letra.

-Entonces sí es que te voy a conquistar creo nuestro único enemigo será mi juicio…

-No, eso ya lo tengo pensado. Con una extracción bastará

Papelitos de Color China


El ambiente resulta tan áspero en estos espacios... en cambio, cuando tú estás..., no precisamente por que dé más luz al lugar tu presencia, pero sí hay mayor encanto en el aire. ¿Recuerdas la tarde cuando una mariposa blanca se posó justo al borde de la taza? Volteaste a verme con tal inocencia, no lo creías, una de esas criaturas inventadas con papel de china se posó en tu taza, luego, otra juguetona llegó a tu hombro, a tu mano, en tu nariz, terminaste repleta de mariposas, maravillada te dejabas tocar en cada milímetro de piel por las patitas y el aletear de ellas.
Pediste qué todos los que estábamos en ese lugar guardaran silencio... qué todos pensáramos en algo lindo...
Y fue así como tú le diste paz a los locos... Con tus papelitos inventados, tu sonrisa, y el chacoteo de sus alitas marcando el ritmo de tu risita nerviosa.

Diálogos

Diálogos...
-¡Demonios! Soñé con la chica aquella, la de ojos verdes y sonrisa encantadora, la que ama el jazz y los gatos. Estabamos en su casa, tomando sueños y sonrisas, hablabamos de cómo conquistar el mundo. En fin, una platica muy cotidiana...

-¿¡Gatos¡? Pero si son todos peluditos, y dan miedo en la manera en la que te ven, el como se mueven por las noches, muy suave con mucha calma y elegancia...Espera, sí lo dices así... se puede decir que los gatos son sexy's...¿son sexy's? Demonios! Necesito sexo, ya hasta veo a los gatos sexys! ¿Qué demonios!?

-Es que es hermosa! ¿Me escuchaste? Es hermosa! Cuando me canta al oido, y cuando susurra poesía... Tiene un cuellito de tango qué me mata, una espalda que mueero por rasguñarle, como si fuese gato... ¿Espera...tu hablabas de gatos?

- Sí, sí, hablo de gatos, de como se mueven, de lo sexy que es un gato...

-Demonios, mujer. Necesitas sexo!!!!

-Sí, lo sé, lo sé.... Observaré a los gatos moverse, para imitarlos al momento de hacer el amor...

- Y... ¿sí no tiene nada de lógica tu comentario?... Es decir, ¿Te pondrás encima de ella, y pegarás tu cola con la de ella, mauyarás, vas a mover tu cadera febrilmente contra la suya, frotarás tus pechos en su espalda...sin tener el detalle de verla con ternura y shalalá?

-Umm, ¿has visto a un gato hacer el amor?

- Sí, cuando la luna era verde y el conejo de la luna comía zanahorias... y no había tanto amor...

- Ok, ok. Quizá no los imitaré del todo para hacer el amor, pero al menos podré imitarlos en la forma de observar a los demás...

-¡Vaya! Es qué tú no quieres creerme lo hermosa que es ¿verdad?

-Sí, sí. Es hermosa... como esa gatita..

Húmeda Luz


Son las cinco de la tarde, la lluvia ha cesado, bajo la húmeda luz el domingo parece vacío. Me escondo entre las cobijas, tu cuerpo frío baila en la habitación a la par de todas las voces, te pido que por favor te acerques a mí. Tu desnudez me deja sin palabras, cansadas del sexo, cansadas del amor, ya no nos hablamos más. Sólo vernos habituadas a la ternura de las miradas, sonreímos tímidamente. Te levantas de momento a preparar café, prendes un cigarrillo, Delicados, con filtro, Sin filtro son para pobres, tú no lo eres. Vives engañada, tienes riquezas, sin embargo, algo te falta....
Seis de la tarde, la lluvia inicia -otra vez-, la humedad que reina en ti me hace sentir vacía. Tienes el tétrico efecto de enamorar, engañas, juegas, usas y adiós. Creo soy un intento más por saber que es el amor. Esta tarde de domingo ha sido sólo sexo. Tus manos me conocen de antes, la fragancia de tu espalda, el sabor de tus pechos...algo tienes mujer, algo tienes...

4 oct. 2010

Pabadas

¡Demonios!

Otra de esas frases que te levantan el espíritu y te hacen desear comer una nube.

Martes treinta y uno de Marzo de dos mil diez. Siete de la tarde con catorce minutos. La luna llena se escondé detrás de los elegantes edificios que rodean tu pequeña casa. Fitzgerald roba tu melancolía del día…

Llevas (seis) días sin contar las (siete) horas y (treinta y seis) minutos, sin que su cuerpo esté a tu lado; no era la magia que gira con ella, ni son sus pechos perlados lo que te hacen pensarla; era quizá la indiferencia.

¡Demonios!

Como buena es muy buena. Pero como mala, es mejor.

Siete de la noche, treinta y seis minutos. Ahora es Krall quien te anima un poco; al menos le quita lo melancolico a la situación de añoranza.

Pareciera que sos un pibe más. Cálmate che!

En este momento todos los sentimientos que pueden atacar a un puberto promedio me atacan a mí; no sé estar mucho tiempo sin sus labios.

¡Demonios!

¿Qué más da?


Sólo dilo
VAMOS… DILO
DILO



¡Te amo!

Monólogo


Esta no es una noche común, tengo miles de pensamientos en mi cabeza…tu cuerpo inerte aún desea bailar sensualmente ante mí. El monólogo que a malintencionado a mis ideas, ¡no deja de gritar y pegar a punto de explotar ante la soledad de aquella fotografía! ¿Cómo demonios te haré entender mujer? Tus labios ya no saben al ajenjo dulzón que solía enamorarme…ahora tienes esta mala combinación de palabras y sentimientos que alguna vez te hicieron ser encantadora y ahora… dejemos el “ahora” volar por la habitación. ¿Te parece?

Me pongo de pie, camino sin rumbo en un cuadro de 3 x 3. Me observas con confianza, conoces la sutileza de mi cuerpo en la cama, en el baño, en el trabajo, en las pesadillas… sabes y conoces cada uno de mis pasos.
-¡Calma amor!
–¿Calma amor? ¿Cómo fregados quieres que me calme…? Desde el primer momento en que te vi, el cariño explotaba ya en mi cabeza. Tan linda, con la ropa de verano en pleno invierno, según confiesas era una apuesta, pero con el tiempo supe que te gusta llamar la atención…Me di cuenta, cada que tu sonrisa coqueta y tierna me veía de aquella forma tan humana y a la vez soñadora. Desde el primer instante te amé. ¿Cómo lo hiciste?

¡Demonios! Esta noche estás desnuda para mí, revuelta entre las sábanas, con tu sonrisa pecadora, la mirada clavada en mi cuerpo.
No quiero una noche más con tus manos acariciando mi espalda, empiezas a perder todos tus encantos, ya no quiero una mirada más, un beso, un despertar ¡Ya no quiero uno más!
Tú, en cambio. Añoras el contacto febril de mi piel con la tuya, algo tiene que te va matando poco a poco, te derrites ante mis caricias, disfrutas cada susurro mientras robo tu vida, tu alma. Déjame que pronto me iré.

Refugio

Refugio
No son los muros que guardan secretos,
o el olor de cuerpos sudados y cansados
que caen entre piernas.

Es la ingrávida ausencia de pasos,
de farolas luciérnaga,
del doble juego de sombras,
de fantasmas felinos que acosan miradas.

Son las lágrimas debajo de la cama,
las quimeras perdidas en espejos,
las gracias venideras,
los adioses esperados.

Son las notas indescifrables de tus pechos amante
el refugio eterno de mi soledad.

31 ago. 2010

Mini-ficción I

Quién lo creería…


-A las tres de la mañana suelo despertarme y hacerte el amor con palabras.
-¡¿Qué¡?
-¿No has sentido un ligero cosquilleo por la noche?
¡Hey! Reacciona
-Oh! Lo siento me quedé pensando si existe esa hora.

¡Tardes! -Esta tarde las palabras nadan entre los cuerpos-

Esta tarde las palabras nadan entre los cuerpos
pones tu mano tímida cerca de mi espalda,
te acercas más a mí,
susurras un te quiero a mi oído.

Tomas mi hombro, volteas
tus labios se mezclan con mi boca
las caricias se desprenden de las manos
los cuerpos se dan la tarea de conocerse
te sé toda como yo misma
nuestro amor tiñe las sábanas

" I'm just here waiting for you, to turn me on"

La música,
tu cuerpo,
el vino,
el cariño...
hacen de esta tarde,
una delicia.

¡Qué no acabe…!
¡Por favor qué no acabe!

19 jul. 2010

Nostalgia



Nostalgias


I
Amor,
¿Qué pasó aquella tarde gris?
Sólo recuerdo tus labios en mi pubis,
el jazz embriagando los sentidos,
la terrible ternura de tu voz
clavada en el eco de la habitación.

Dime qué pasó cuando me quedé
dormida sobre tu pecho
tragándome cada palabra
callada por comodidad.

Cómo le hago para recordarte
tan humana enredada entre las sábanas,
la melena alborotada,
el talle de princesa,
la locura de tu lengua suicida.


II
Disculpa por no rendir cuentas
después de ver el sol a punto de explotar
en mis entrañas.
Por sólo darte un beso partido a la mitad
después de haberte robado la inocencia.

¿Qué pasó con el beso en la frente?
¿Qué va a pasar con este deseo febril de tu cuerpo?
Cómo le hacemos para que explote el universo
en el próximo encuentro…

11 jul. 2010

Veamos quién soporta más tiempo...


Simple Instrucción

Veamos quién soporta más tiempo…

-Mira esto es así. Por diez minutos seré una extraña, no sabes mi nombre, ni sabes quién demonios soy, lo mejor de todo es que no lo sabrás. Digamos que yo podría ser tu pecado venial del día o de la semana, eso ya será a tu gusto.

Lo que voy a hacer, va en contra de mi moral y de todo lo que he hablado en platicas anteriores y quizá para ti no sea precisamente lo deseado. Sé que tú podrás reaccionar de mil maneras; una podría ser que después del beso corras a tu clase; la segunda opción es que desees más de mí, o podrías creer que has perdido cinco minutos de tu día poniéndole atención a una extraña; aunque hay una cuarta opción que es la que me agrada más y es muy posible que elijas esta última…terminarás odiándome, por ser sólo un pecado y desearás conocerme.

Sé que nunca lo has hecho y que temes con mayor razón las consecuencias, pero no es tan malo, no suele ser tan malo.

Si no lo hago hoy, es posible que la culpa y la indecisión me carcoman. No podría decir que he vivido sin probar tus labios, es terrible, es cierto. ¿Ahora ves mi dilema?

En eso, la maestra se puso de pie. Dictó todos los apuntes que nos servirían para el examen “sorpresa” del lunes próximo.

-¿Sabes? Nunca entendí como hacerte el amor con las palabras ¿Crees que sería muy complicado intentarlo?

Sería buena idea que deje la filosofía…

Variaciones para hacer el amor...


I
Necesito tu cuerpo cerca,
tus labios en mi cuerpo,
donde prefieras.
Sólo no te aproveches de mí,
soy muy dulce.

II
Quiero tenerte en un mundo paralelo
donde no exista nadie más,
sólo tú.
Ni ropas, ni nombres.
Nada,
sólo tú.

(Aunque te pido un poco de jazz,
café y cigarrillos)

III
Olvídate de todos
no te preocupes por nada.

[Los miedos son para los mortales
tú, eres de otro mundo
así que no hay razón para temer].

IV
Sólo pido que devores mi cuerpo,
mis labios.
que bebas los sueños que corren por mi espalda...
y me des un beso partido a la mitad.

4 mar. 2010

10 ene. 2010

Aviéntame - Café Tacvba




Aviéntame

Abrázame y muérdeme
Llévate contigo mís heridas
aviéntame y déjame
Mientras yo contemplo tu partida
En espera de que vuelvas y tal vez vuelvas por mí


Y ya te vas qué me dirás, dirás
Qué poco sabes tú decir


Despídete, ya no estarás
Al menos ten conmigo esa bondad
Te extrañaré no mentiré
Me duele que no estés y tú te vas
Amárrame y muérdeme
Llévate contigo mis heridas
Murmúrame y ládrame
Grita hasta que ya no escuche nada

Sólo ve cómo me quedo aquí esperando a que no estés
En espera de que vuelvas y tal vez vuelvas por mi
En espera de que vuelvas y tal vez vuelvas por mi


Sueños Delirantes


La tetera empieza a chillar; se escapa la presión del agua hirviendo por un pequeño orificio. Llueve. La tarde es tan nublada que parece de noche; quieres salir a caminar. El encierro te desespera. Preparas un té de hierbas, una cucharada de azúcar, dejas que repose. Vas a tu habitación, encuentras un libro viejo, recuerdas que alguna vez la persona que te regalo ese libro fue tu pareja. Lo tomas, lees la primera página.
Tienes sentimientos encontrados; el té se acaba tan rápido. Llueve a cantaros, escuchas una plática estúpida entre los miembros de la sala; te aburre tanto pero no dejas de escucharlos. Cierras la puerta de tu cuarto, pones un LP de Armstrong; apagas las luces, el saxo de Louis te enamora; te aburre. Duermes; despiertas asustada…
¿Quién es el que te besa en el sueño?... te asusta enamorarte de esos labios. Preparas más té por la madrugada, la tetera chilla… se escapan tus sueños delirantes por un pequeño orificio: La Boca. ¡Ve a dormir! Tienes que recuperarlos antes de que tengas que salir mañana por la mañana.

9 ene. 2010

Ensayo.- Leer y Escribir



Descubrí que leer era mi pasión… A los seis ó siete años llegó a mis manos un gran libro, El Maravilloso Mago de Oz de L. Frank Baum; era una completa delicia abrir el libro que tenía a un costado una especie de “paleta” con las imágenes de los personajes -la gran “paleta” no era más que los timbres con los sonidos característicos de cada uno de ellos, Dorothy, Totó, el León Cobarde, etc.-. Conforme ibas leyendo la historia podías escuchar la voz de cada protagonista; digamos que esa magia de leer y escuchar ladrar a un perrito que defendía a la pequeña Dorothy de la Bruja mala del Este y del Oeste me enamoró desde pequeña.

A ciencia cierta no tengo mucha idea de cómo es qué me encantaron tanto los libros – ni cómo es que aún tienen ese efecto en mí- pero sin duda lo considero un verdadero deleite a los sentidos; el abrir un libro viejo y esa aroma que embriaga, el pasar las hojas rápidamente cuando no sabes que pasará con la chica linda de la novela, la tipografía de las letras, el color o el tamaño de las hojas y lo más importante, el mensaje que vuela entre las líneas son sólo aspectos que embelecen mis sentidos.

Alguna vez escuché la idea de que un libro cobra vida al ser abierto y leído, la verdad me parecía un cuento más; pero ahora que leo y escribo, me enfrento al peor enemigo de un escritor… una hoja en blanco. Y ahora sí puedo decir que entiendo lo que es un libro, lo que son las letras y lo que hay detrás de una página (y no me refiero a que podamos encontrar otra página retacada de más letras).

Yo me refiero a la delicia que es encontrar un ejército de palabras que luchan entre ellas, una batalla que hacen y dejan de existir como unidad y luchan, todo para decir: lo que son y desean ser; esa es la verdadera delicia de la lectura y la escritura, esa es la razón primordial del porque me encanta estar en este mundo de ideas y ejércitos.

Aleegría!?

El reloj marca 6:54, cuatro niñas juegan en el parque. Una de ellas canta canciones de moda y arregla sus cabellos frágiles; las más pequeñas juegan con la inocencia, corren descalzas por el pasto y detrás de ellas van dejando su alegría, sus risas te embriagan. Estas en la banca que está a su lado…las niñas te miran extrañadas; los cohetes de la feria las asustan tanto como a ti.


Juegan con muñecas de trapo, persiguen amigos imaginarios; la niña con vestido color mariposa se sienta a tu lado, observa como el humo del cigarro se va consumiendo, la volteas a ver con cierto cariño, se asusta y sale corriendo, al parecer la aburriste. Algo diferente tiene esa niña.


Hoy es el último día de feria, posiblemente vayan todos los niños del parque a disfrutar de los juegos. Las primeras estrellas de la noche se asoman tímidas; por un momento las niñas desaparecen; regresan tomados de la mano de su madre, es quizá cuando más contentos los ves, y al parecer el amigo imaginario tomó su hora de descanso.


Las niñas regresan a tu lado; prendes un cigarro más, prometes que será el último del día, desde hace años te vienes diciendo eso cada tarde que pasas a fumar dos cigarros al parque de la colonia.

En menos de lo que acaba tu cigarrillo cae la noche; es hermosa en verdad, unos cuantos luceros entretienen tu vista, el cigarro acaba, los niños huyen... tal como lo imaginabas… se dirigen a la feria.


Esperas encontrarte mañana con la niña del vestido color mariposa, crees que se robó algo; quizá algo de lo que vienes a buscar cada tarde al parque.

8 ene. 2010

Inercia



Silencio, todo silencio.
Tu paso cercano a mi alcoba,
pides a gritos mi compañía,
esperas paciente;
no te quiero oír…
No quiero saber que existes.

Veo el espejo;
miro un rostro que resulta ser común,
un nariz pequeña,
ojos serenos,
labios mentirosos.
Veo una realidad equivoca.

Escondo mi rostro entre las manos,
cierro los ojos y los aprieto fuerte;
“como si esto en verdad funcionara
para no perder los sueños”.
Te cansas y te vas al trabajo,
prometes volver temprano.

El silencio… mi silencio;
me acompaña en la ironía de mi tormento.

Veo el espejo,
me veo,
no soy yo.
El pudor se vuelve mi máscara.

Al fin llegas.
Tu voz es fuerte;
mis manos sudorosas
tiemblan al escucharte.
Quiero esconderme entre las sabanas;
apretar los ojos
y convencerme que no existes…

Devoras mi cuerpo en caricias;
los labios mentirosos que te besan por inercia,
dicen te quiero en un suspiro entrecortado.
Arqueo la espalda desnuda,
mientras que la imagen del espejo
me da la fuerza para seguir atada a tu locura.





borrador...

Y es que éste amor que tengo
ya no carcome mis sentimientos,
ni provoca mis lágrimas.

Éste ya no es un amor
que me quite las horas de sueño,
ni haga que la luna sea hermosa.

Éste amor lo olvidé ayer
al ver tus ojos
y sentir tu soledad
ser parte de mi rutina;
al leer los besos que guarda tu boca.

Éste ya no es el loco amor
que me hizo desvariar y sufrir.

2 ene. 2010

mini-poemas

*Tu cuerpo corre por mi cama,
la caricia dulce, las palabras vagas;
no hay muchas historias en el mundo.


*¿Amor?
o un loco encuentro
entre poetas.



*Olvídate de los prejuicios
y ven a mi lado,
al festín de mi cuerpo.

Derrama ternura y pasión en mi sexo
como lluvia fresca de verano,
desprende la calma de las noches
la luz de las estrellas.

Fuma mi locura, o mis temores;
bien sabemos
que todo lo que tengo
es frágil y volátil.
Como esté loco amor inventado
a lado de la fogata.

Sigue las dulces instrucciones
que la conciencia te va dictando.

Perdona amor
si dejo de verte a los ojos
y pierdo la razón;
sí encuentro un mejor porque
después de tus labios.

Toma mi veneno con un buen vino,
ven a mi lado y deja atrás el dolor.