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10 ene. 2010

Aviéntame - Café Tacvba




Aviéntame

Abrázame y muérdeme
Llévate contigo mís heridas
aviéntame y déjame
Mientras yo contemplo tu partida
En espera de que vuelvas y tal vez vuelvas por mí


Y ya te vas qué me dirás, dirás
Qué poco sabes tú decir


Despídete, ya no estarás
Al menos ten conmigo esa bondad
Te extrañaré no mentiré
Me duele que no estés y tú te vas
Amárrame y muérdeme
Llévate contigo mis heridas
Murmúrame y ládrame
Grita hasta que ya no escuche nada

Sólo ve cómo me quedo aquí esperando a que no estés
En espera de que vuelvas y tal vez vuelvas por mi
En espera de que vuelvas y tal vez vuelvas por mi


Sueños Delirantes


La tetera empieza a chillar; se escapa la presión del agua hirviendo por un pequeño orificio. Llueve. La tarde es tan nublada que parece de noche; quieres salir a caminar. El encierro te desespera. Preparas un té de hierbas, una cucharada de azúcar, dejas que repose. Vas a tu habitación, encuentras un libro viejo, recuerdas que alguna vez la persona que te regalo ese libro fue tu pareja. Lo tomas, lees la primera página.
Tienes sentimientos encontrados; el té se acaba tan rápido. Llueve a cantaros, escuchas una plática estúpida entre los miembros de la sala; te aburre tanto pero no dejas de escucharlos. Cierras la puerta de tu cuarto, pones un LP de Armstrong; apagas las luces, el saxo de Louis te enamora; te aburre. Duermes; despiertas asustada…
¿Quién es el que te besa en el sueño?... te asusta enamorarte de esos labios. Preparas más té por la madrugada, la tetera chilla… se escapan tus sueños delirantes por un pequeño orificio: La Boca. ¡Ve a dormir! Tienes que recuperarlos antes de que tengas que salir mañana por la mañana.

9 ene. 2010

Ensayo.- Leer y Escribir



Descubrí que leer era mi pasión… A los seis ó siete años llegó a mis manos un gran libro, El Maravilloso Mago de Oz de L. Frank Baum; era una completa delicia abrir el libro que tenía a un costado una especie de “paleta” con las imágenes de los personajes -la gran “paleta” no era más que los timbres con los sonidos característicos de cada uno de ellos, Dorothy, Totó, el León Cobarde, etc.-. Conforme ibas leyendo la historia podías escuchar la voz de cada protagonista; digamos que esa magia de leer y escuchar ladrar a un perrito que defendía a la pequeña Dorothy de la Bruja mala del Este y del Oeste me enamoró desde pequeña.

A ciencia cierta no tengo mucha idea de cómo es qué me encantaron tanto los libros – ni cómo es que aún tienen ese efecto en mí- pero sin duda lo considero un verdadero deleite a los sentidos; el abrir un libro viejo y esa aroma que embriaga, el pasar las hojas rápidamente cuando no sabes que pasará con la chica linda de la novela, la tipografía de las letras, el color o el tamaño de las hojas y lo más importante, el mensaje que vuela entre las líneas son sólo aspectos que embelecen mis sentidos.

Alguna vez escuché la idea de que un libro cobra vida al ser abierto y leído, la verdad me parecía un cuento más; pero ahora que leo y escribo, me enfrento al peor enemigo de un escritor… una hoja en blanco. Y ahora sí puedo decir que entiendo lo que es un libro, lo que son las letras y lo que hay detrás de una página (y no me refiero a que podamos encontrar otra página retacada de más letras).

Yo me refiero a la delicia que es encontrar un ejército de palabras que luchan entre ellas, una batalla que hacen y dejan de existir como unidad y luchan, todo para decir: lo que son y desean ser; esa es la verdadera delicia de la lectura y la escritura, esa es la razón primordial del porque me encanta estar en este mundo de ideas y ejércitos.

Aleegría!?

El reloj marca 6:54, cuatro niñas juegan en el parque. Una de ellas canta canciones de moda y arregla sus cabellos frágiles; las más pequeñas juegan con la inocencia, corren descalzas por el pasto y detrás de ellas van dejando su alegría, sus risas te embriagan. Estas en la banca que está a su lado…las niñas te miran extrañadas; los cohetes de la feria las asustan tanto como a ti.


Juegan con muñecas de trapo, persiguen amigos imaginarios; la niña con vestido color mariposa se sienta a tu lado, observa como el humo del cigarro se va consumiendo, la volteas a ver con cierto cariño, se asusta y sale corriendo, al parecer la aburriste. Algo diferente tiene esa niña.


Hoy es el último día de feria, posiblemente vayan todos los niños del parque a disfrutar de los juegos. Las primeras estrellas de la noche se asoman tímidas; por un momento las niñas desaparecen; regresan tomados de la mano de su madre, es quizá cuando más contentos los ves, y al parecer el amigo imaginario tomó su hora de descanso.


Las niñas regresan a tu lado; prendes un cigarro más, prometes que será el último del día, desde hace años te vienes diciendo eso cada tarde que pasas a fumar dos cigarros al parque de la colonia.

En menos de lo que acaba tu cigarrillo cae la noche; es hermosa en verdad, unos cuantos luceros entretienen tu vista, el cigarro acaba, los niños huyen... tal como lo imaginabas… se dirigen a la feria.


Esperas encontrarte mañana con la niña del vestido color mariposa, crees que se robó algo; quizá algo de lo que vienes a buscar cada tarde al parque.

8 ene. 2010

Inercia



Silencio, todo silencio.
Tu paso cercano a mi alcoba,
pides a gritos mi compañía,
esperas paciente;
no te quiero oír…
No quiero saber que existes.

Veo el espejo;
miro un rostro que resulta ser común,
un nariz pequeña,
ojos serenos,
labios mentirosos.
Veo una realidad equivoca.

Escondo mi rostro entre las manos,
cierro los ojos y los aprieto fuerte;
“como si esto en verdad funcionara
para no perder los sueños”.
Te cansas y te vas al trabajo,
prometes volver temprano.

El silencio… mi silencio;
me acompaña en la ironía de mi tormento.

Veo el espejo,
me veo,
no soy yo.
El pudor se vuelve mi máscara.

Al fin llegas.
Tu voz es fuerte;
mis manos sudorosas
tiemblan al escucharte.
Quiero esconderme entre las sabanas;
apretar los ojos
y convencerme que no existes…

Devoras mi cuerpo en caricias;
los labios mentirosos que te besan por inercia,
dicen te quiero en un suspiro entrecortado.
Arqueo la espalda desnuda,
mientras que la imagen del espejo
me da la fuerza para seguir atada a tu locura.





borrador...

Y es que éste amor que tengo
ya no carcome mis sentimientos,
ni provoca mis lágrimas.

Éste ya no es un amor
que me quite las horas de sueño,
ni haga que la luna sea hermosa.

Éste amor lo olvidé ayer
al ver tus ojos
y sentir tu soledad
ser parte de mi rutina;
al leer los besos que guarda tu boca.

Éste ya no es el loco amor
que me hizo desvariar y sufrir.

2 ene. 2010

mini-poemas

*Tu cuerpo corre por mi cama,
la caricia dulce, las palabras vagas;
no hay muchas historias en el mundo.


*¿Amor?
o un loco encuentro
entre poetas.



*Olvídate de los prejuicios
y ven a mi lado,
al festín de mi cuerpo.

Derrama ternura y pasión en mi sexo
como lluvia fresca de verano,
desprende la calma de las noches
la luz de las estrellas.

Fuma mi locura, o mis temores;
bien sabemos
que todo lo que tengo
es frágil y volátil.
Como esté loco amor inventado
a lado de la fogata.

Sigue las dulces instrucciones
que la conciencia te va dictando.

Perdona amor
si dejo de verte a los ojos
y pierdo la razón;
sí encuentro un mejor porque
después de tus labios.

Toma mi veneno con un buen vino,
ven a mi lado y deja atrás el dolor.