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4 oct. 2010

Monólogo


Esta no es una noche común, tengo miles de pensamientos en mi cabeza…tu cuerpo inerte aún desea bailar sensualmente ante mí. El monólogo que a malintencionado a mis ideas, ¡no deja de gritar y pegar a punto de explotar ante la soledad de aquella fotografía! ¿Cómo demonios te haré entender mujer? Tus labios ya no saben al ajenjo dulzón que solía enamorarme…ahora tienes esta mala combinación de palabras y sentimientos que alguna vez te hicieron ser encantadora y ahora… dejemos el “ahora” volar por la habitación. ¿Te parece?

Me pongo de pie, camino sin rumbo en un cuadro de 3 x 3. Me observas con confianza, conoces la sutileza de mi cuerpo en la cama, en el baño, en el trabajo, en las pesadillas… sabes y conoces cada uno de mis pasos.
-¡Calma amor!
–¿Calma amor? ¿Cómo fregados quieres que me calme…? Desde el primer momento en que te vi, el cariño explotaba ya en mi cabeza. Tan linda, con la ropa de verano en pleno invierno, según confiesas era una apuesta, pero con el tiempo supe que te gusta llamar la atención…Me di cuenta, cada que tu sonrisa coqueta y tierna me veía de aquella forma tan humana y a la vez soñadora. Desde el primer instante te amé. ¿Cómo lo hiciste?

¡Demonios! Esta noche estás desnuda para mí, revuelta entre las sábanas, con tu sonrisa pecadora, la mirada clavada en mi cuerpo.
No quiero una noche más con tus manos acariciando mi espalda, empiezas a perder todos tus encantos, ya no quiero una mirada más, un beso, un despertar ¡Ya no quiero uno más!
Tú, en cambio. Añoras el contacto febril de mi piel con la tuya, algo tiene que te va matando poco a poco, te derrites ante mis caricias, disfrutas cada susurro mientras robo tu vida, tu alma. Déjame que pronto me iré.

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