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28 mar. 2011

Todo lo Indica

Todo lo indica. He perdido la cuarta parte de agua en lágrimas, lágrimas de amor, de odio, lágrimas de soledad, y las que son peores: lágrimas por ti.
Mientras lo analizo más sentido cobra; hemos unido relaciones humanas hasta con almohadas que se convierten en amantes y suripantas de nuestros amores. Así como lo ha leído. Nos hemos convertido en imágenes mudas de emoción alguna. Comemos cuanto se nos mete a la cabeza, lo digiere el corazón y se engaña hasta en el menor detalle. Suena un tanto funcional, y yo como principal “clienta” de este proceso, déjeme decirle que es una completa mierda…

De nada sirven las almohadas suripantas, las lágrimas –que aún escurren por las mejillas y se ocultan en el bien delineado cuello- son la peor opción y la peor forma de pagar los precios acordados.
Encontrando toda utilidad y vértices posibles a nuestros enredos los musicalizamos y queda una pieza un tanto vacía y pegajosa, algo que nos deja al margen de la historia, ¿no?

Es cierto. Hemos perdido gran parte del día lagrimeando. Mi llanto ahora es más pausado, más sentido, y sí, más ridículo.
Cortázar tenía las instrucciones para llorar. Son malas. No, Cortázar es ambiguo aquí. Ni pa’ su lado ni pa’l mío. Es simplemente Julio.
¿Tenemos que sentir una lágrima? Pues… para darle más sentido a las mejillas rojizas, a los ojos hinchados y a la molestia generalizada por todo el cuerpo, supongo que sí. Uno debe sentir en lo más profundo de su alma el llorar.

Sentados solos. Recordando el limbo de sus labios…Empecemos con eso.

Bien, ahora. Cómase el tiempo de su pena. Escuche el trinar de los pájaros, huela el sol al momento de salir, saboree el pasto justo en el velo del paladar. Tendrá una sensación exquisita al recordar los besos de esa persona. Descubrirá que el sabor del pasto en su paladar es más placentera que ella/él.
Al sonar su reloj, sentirá como el segundero carcomerá los recuerdos, será –en un principio- un poco doloroso, tendrá que acostumbrarse, toda la vida se nos va en recuerdos y acuerdos que nos complican más, pero al menos nos sirven para marcar ritmo en las horas más silenciosas.

Poco a poco se irán sumando sonidos a la soledad. Veintitrés pasos. Después la imagen de ella/él. Usted cerrará los ojos, pensará en pájaros que duermen en una sola pata y cacarean como si fuesen gatos. Algunas cuantas lágrimas más querrán salir, pero el simple hecho de imaginar pájaros-gato hará que una linda sonrisa se dibuje en su rostro.

La imagen de ella/él será perseguida por el pájaro-gato. Ahora sí, usted es libre de esa persona. Felicidades, lo ha logrado.

2 comentarios:

Tania dijo...

Aquí estoy leyéndote, descubriendo los vértices musicalizados, alcanzando los veintitres pasos, descubriendo la digestión de las palabras en el corazón...

:)

Saludos

Tania dijo...

Aquí estoy leyéndote, descubriendo los vértices musicalizados, alcanzando los veintitres pasos, descubriendo la digestión de las palabras en el corazón...

:)

Saludos